Ndeye Andújar

“Se han ocultado textos islámicos tradicionales para justificar una estructura patriarcal y machista”

8, Marzo, 2009 · 2 comentarios

Ndeye Andújar durante la entrevista

Ndeye Andújar durante la entrevista

Fuente: Noticias de Navarra

Ndeye Andújar, directora de Webislam, primer portal islámico en lengua castellana, es cofundadora y vicepresidenta de la Junta Islámica Catalana. IPES (Instituto de Promoción de Estudios Sociales) la captó el pasado viernes para participar en unas jornadas sobre el Islam y los 30 años de revolución de Irán.

¿Hablar del feminismo islámico desde Europa no es un discurso demasiado fácil? Lo digo porque no sé si hay muchas mujeres occidentales dispuestas a vivir en países islámicos…

Yo he vivido en Senegal y claro que te tienes que adaptar a una serie de cuestiones culturales, pero al igual que me ha ocurrido en Francia. Yo viví un Islam de la calle, de los barrios, no era intelectual ni político. Allí hay muchas cofradías sufis. A mí lo que más me sorprendió era la naturalidad con la que se vivía el Islam, había una gran tolerancia, y en sociedades donde hay problemas económicos la gente se ayuda mucho. De hecho, el deber de acogida es una obligación en el Islam.

Ahora ocurre con los que vienen en pateras…

Sí. Son redes de ayuda importantes.

¿El término feminismo es compatible con cualquier religión?

Es una lectura demasiado moderna para algunos. Pero hay movimientos de feministas católicas en España que reivindican poder dirigir una misa por ejemplo. Hay que romper el estereotipo de que sólo se puede ser feminista si es laica. Hay judías, católicas, musulmanas… El feminismo islámico forma parte del feminismo universal. El sufragio universal lo reivindicaron feministas católicas en EEUU…

Eres musulmana, catalana y no llevas velo…

Soy musulmana pero en la vida diaria no me presento sólo como musulmana. Es una de las razones por las que prefiero no llevar velo porque no me gusta que me reduzcan sólo por mi aspecto religioso, prefiero pasar desapercibida y, además, en ciertos contextos puede ser hasta contraproducente porque puede producir el efecto contrario. En Senegal me ponía el velo en la calle porque era lo habitual y era una manera de manifestar mi respeto por esa cultura.

Aquí la polémica sobre la validación del velo islámico en las escuelas públicas parece haber quedado a potestad de los centros…

Residía en Francia cuando se aprobó la ley y he seguido el debate posterior en el resto de Europa. Aquí [en España] se complica por el peso del catolicismo. Si se decide que ningún signo religioso tenga cabida en el espacio público, entonces las monjas tampoco tendrían acceso… Ahora bien, yo distingo entre un signo religioso fijo y otro móvil, por ejemplo en un edificio público lo lógico es que no se haga proselitismo, que no haya una cruz colgada, etcétera. Pero otra cosa es lo que hagan los ciudadanos, si lleva colgada una cruz o un velo es la libertad religiosa para poder expresarla sin ofender a nadie.

¿Que una mujer tenga que cubrirse no significa en el fondo un pudor, un no enseñarse socialmente, algo que no se exige a los hombres…?

Es una opción personal. Depende de la importancia que se le dé y de lo que signifique llevar un velo; es como llevar una minifalda, es muy simplificador identificar el velo con una separación de sexos. En Francia, por ejemplo, hay movimientos de jóvenes que se lo ponen como quien lleva un cartel anunciando que quiere casarse, y es un código entre jóvenes. Hay mil lecturas del velo; hay quienes se lo han puesto a partir de la ley que prohíbe llevarlo en las escuelas como reacción contestataria… Hay quien cree que es más pudorosa así, lo importante es la no imposición. Hay mujeres que lo llevan contra la opinión de los maridos que no quieren que la sociedad les estigmatice. La solución es libertad.

Reivindica la lucha del feminismo islámico desde los países occidentales -receptores por otro lado de una inmigración creciente- como motor de cambio de lo que denomina la Alianza de las Civilizaciones…

Sí, yo creo que es uno de los puntos clave de la integración y de la normalización del Islam en Europa porque uno de los temas por donde se ataca el Islam es la mujer, además del terrorismo. Todo aquello que gira en torno a la familia y el derecho familiar tiene una repercusión dependiendo de qué lecturas se haga del Islam. Por ejemplo, en temas como el divorcio, en la custodia de los hijos, pensiones alimenticias, que haya colectivos minoritarios que obliguen a las niñas a casarse cuando están de vacaciones con el primo del pueblo, o mutilaciones genitales… Si eso se justifica en nombre de la religión, el feminismo islámico en Europa tiene algo que decir para convencer de que esas prácticas no forman parte del Islam, son tradiciones culturales pero no islámicas, para que no utilicen la religión para esos fines. También está el tema de la nacionalidad porque en España el matrimonio mixto es válido pero hay mujeres que tienen que casarse con un musulmán obligatoriamente.

¿Qué está ocurriendo en España entre las nuevas generaciones?

En España hay mucha inmigración femenina y ahora tienen otras preocupaciones como encontrar trabajo, alojamiento, papeles… Sin embargo, la siguiente generación, gente joven que va a la Universidad y que son españoles musulmanes, se van a plantear toda una serie de cuestiones, y una de las claves del feminismo islámico es que permitirá no oponer religión a identidad nacional.

¿Hay una Europa musulmana que ignoramos?

Se calcula que hay unos 15 millones en Europa de musulmanes entre las nuevas generaciones. Hay gente que se rasga las vestiduras por ejemplo con el tema de la educación religiosa en la escuela pública, con abrir mezquitas o autorizar enterramientos cuando desde 1992 las comunidades musulmanas tienen un acuerdo de cooperación con rango de ley con el Estado y son derechos legales que están firmados. Si no se cambian las mentalidades es papel mojado.

Se asocia inmigración con religión, y a musulmana con relación misógina.

El problema que tenemos en España es que se vincula Islam con inmigración y no se puede simplificar. Dentro de la inmigración hay ateos, judíos, etcétera. Incluso a veces resulta paradójico que chicas francesas que se van de viaje al pueblo de los padres o abuelos (Túnez, etcétera) y se encuentran con que las chicas de allí, le preguntan la razón por la que llevan el velo y las critican a ellas por no llevarlo, es decir, están haciendo una lectura del Islam más cerrada en Francia que en algunos países de mayoría musulmana donde, por otro lado, hay una gran diversidad. Como hay gente que lucha por la igualdad de género en estos países de mayoría musulmana…

¿Es una forma de rechazo al modelo occidental de mujer moderna?

Hay que preguntarse porqué las nuevas generaciones de países europeos están haciendo una lectura hacia atrás en esa evolución y se esconden detrás de la religión para buscar una identidad que no se les acepta. Todos tenemos una responsabilidad muy grande, el ámbito político, social…

¿Con el terrorismo ha ocurrido algo similar?

Es un tema más complicado. Muchos de estos jóvenes que luego se han vuelto radicales en países occidentales ni siquiera eran practicantes del Islam, no eran religiosos. Otra cosa diferente es que no encontraran su lugar en la sociedad.

¿Qué opinan sobre el divorcio, la homosexualidad y el aborto?

Si no se exige la igualdad en todos los sectores y ámbitos religioso, político y social no estaremos hablando de feminismo. No hay que confundir feminismo islámico con feminismo islamista que es un feminismo del Islam político con el que no me identifico y donde las mujeres no son iguales a los hombres sino que hay una relación de complementariedad, es decir el marido se va a trabajar y la mujer se queda en casa a educar a los hijos. Estas mujeres reproducen el discurso mayoritario, machista…

Le preguntaba por el aborto…

En la historia del Islam el aborto siempre ha existido e incluso en siglo VII se hablaba del coitus interruptus. Lo que es nuevo es su prohibición, otro debate son los plazos que tiene que haber o dónde están los límites para decidir si ese feto tiene alma… Hay sectores ultra conservadores que han heredado del puritanismo cristiano ciertas creencias que no tienen que ver con la tradición islámica. Y el divorcio es un derecho de las mujeres, incluso en el Corán aparece que las mujeres se pueden divorciar. La jurisprudencia no se basa sólo en el Corán sino sobre todo en los hadices del profeta. Dentro de la propia tradición islámica se ha hecho una selección para confortar la lectura machista mayoritaria, pero desde el siglo VII hubo unos avances que ahora se están perdiendo. Y es una lectura actual.

¿Hay mujeres que blindan sus costumbres, también las que le perjudican, creyendo que así conservan mejor sus esencias culturales?

Yo creo que lo mejor es que tengan libertad siempre que se cumpla la ley, pero que tampoco se diga que eso es Islam. Lo mejor es la educación. Algunos musulmanes que llegan aquí ni siquiera han leído el Corán. Fui una vez a dar una charla a un colegio en el Raval de Barcelona, donde hay muchos paquistaníes, para hablar de feminismo islámico a niños de ocho años. El problema era que las niñas no hacían gimnasia y decían que no se podían ir de excursión porque el Corán lo prohibía. En realidad, no tenían ni idea del Islam y recitaban oraciones sin conocer su significado. Decían las niñas que las mujeres no podían ir a las mezquitas: era primera noticia les dije, porque en los países de mayoría musulmana las mujeres acuden a las mezquitas… Las niñas no iban los viernes sino los domingos porque decían que estaba prohibido. Al no haber espacio suficiente, en su origen sólo era obligatorio acudir a la mezquita los viernes para los hombres, pero esa realidad en Cataluña se ha convertido al cabo de los años en otra idea: el Islam dice que las mujeres tienen prohibido el acceso a la mezquita cuando hay hombres… Además, se sabe que desde el siglo VII las mujeres iban codo con codo con hombres… Toda esa tradición islámica se ha borrado. Es la no educación.

¿Hay países más respetuosos con esa tradición?

En países de mayoría musulmana las mujeres van a las mezquitas. La primera vez que fui a una mezquita fue en Senegal, y en Cataluña nunca he podido entrar en ninguna. En ningún país de mayoría musulmana se obliga a ninguna mujer a llevar el velo, excepto en dos.

¿Pero hay Estados islamistas que imponen normas excluyentes?

Hay lecturas radicales del Islam para justificar el poder, son todas las dictaduras que se sustentan porque hay todo un cuerpo de ulemas y de sabios que dicen que eso es así…

¿Qué implantación tiene en España el feminismo islámico?

Son ámbitos más de reflexión. Estamos en contacto con el feminismo laico para ver qué estrategias se pueden poner en común. Y anticipar problemas viendo los modelos de convivencia que ha habido en Europa y que han tenido sus fallos… Todos los sectores son importantes, empezando por el académico universitario, que hasta ahora ha tenido una lectura muy similar a la fundamentalista con todos los estereotipos del Islam violento, misógino…Luego está la responsabilidad de los medios para utilizar una terminología correcta. Y de las propias comunidades musulmanas tienen que hacer un debate interno y llegar a unos mínimos aceptables dentro del marco legal europeo.

¿Dinamitar desde dentro sin copiar el modelo cultural occidental?

Somos los enemigos número uno del fundamentalismo islámico porque es fácil en países de mayoría musulmana desacreditar el feminismo laico occidental porque se acusa de colonialismo, invasión, imperialismo, ¿qué ocurre si la voz viene desde dentro y hablamos de los versículos del Corán…? Ha habido una selección de los propios textos islámicos para corrobar esa estructura patriarcal, y se han ocultado otros…

¿Confía en que la mujer acceda a las estructuras de poder para el cambio?

Pero puedes acceder al poder y mantener las mismas estructuras. En Egipto las mujeres pueden emitir fatuas. Yo leí en una ocasión un pronunciamiento legal (emitido por una mujer) ante una consulta de una mujer sobre su marido que le prohibía que siguiera estudiando después de casarse y preguntaba qué tenía que hacer porque quería divorciarse. Pues bien, la autoridad religiosa respondió que lo que tenía que hacer esa mujer era inmediatamente tener hijos y, como estaría tan ocupada, esas tonterías se le quitarían de la cabeza. Eso no es feminismo islámico, es reproducir las mismas estructuras mentales. Y eso lo están haciendo los movimientos islamistas que utilizan el Islam con un enfoque político. Para empezar no hay autoridad, como creyente coges el Corán y lo lees. Hay que democratizar la lectura del Corán que no sean un grupo de clérigos, los ulemas los que decidan la vida de los demás.

¿Falta una vía intermedia entre el enfoque ultraconservador radical y el modelo colonial neoliberal…?

Piensan: salvemos nuestra identidad y cultura frente al invasor y la mujer tiene el papel de la madre que es una tradición que nos quieren cambiar los occidentales. La mujer no tiene ninguna salida: o se va con el “enemigo” o se queda con “los amigos” pero haciendo algo que les está pudriendo la vida: no pueden estudiar, trabajar… Y tienen ese conflicto interno. El feminismo islámico lo que dice es que puedes seguir siendo creyente pero no significa aceptar determinadas normas.

¿Es optimista con el futuro?

El hecho de que haya tanta lectura ultra conservadora es un síntoma de que justamente el feminismo islámico es imparable, si no hubiera reacción, no sería efectivo. En Irán, hay un 60% de mujeres universitarias y tienen una capacidad de reflexión que por desgracia no tiene una mujer analfabeta y cargada de hijos. Mujeres que entran en el mundo laboral y con independencia económica. Además, el feminismo islámico va más allá que una cuestión de género. Es una reivindicación de una sociedad democrática, de justicia social…

La protagonista

Carné de identidad
Edad. 36 años.
Lugar de nacimiento. Cataluña.
Carrera profesional. Licenciada en Lingüística General por la Universidad de Barcelona y cofundadora y vicepresidenta de la Junta Islámica Catalana. Es profesora de español en París. Codirectora de los Congresos Internacionales de Feminismo Islámico celebrados en Barcelona. Directora de Webislam, primer portal islámico en lengua castellana. Es también jefa de estudios del Curso a Distancia de Experto en Cultura y Religión Islámicas, que imparte la Universidad Camilo José Cela, en cooperación con Junta Islámica de España.Trabaja activamente en asociaciones musulmanas para la igualdad de género y la enseñanza del Islam en la escuela pública. Traductora y conferenciante.

Las frases

“En el Corán aparece que las mujeres se pueden divorciar y el aborto existió”

“En Cataluña nunca he podido entrar en ninguna mezquita, y en países musulmanes sí”

“El velo es una opción personal, como llevar minifalda… lo mejor es que haya libertad”

“Las mujeres iban a las mezquitas codo con codo con los hombres desde el siglo VII”

→ 2 comentariosCategorías: Feminismo Islámico · igualdad de género
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La lapidación: una costumbre de la yahiliya abrogada por el Qur’án

23, Noviembre, 2008 · 4 comentarios

lapidacionbn En el Qur’án no aparece el castigo de la lapidación por adulterio para los musulmanes. Pero sí aparece en algunos ahadiz polémicos. Para un musulmán, el Qur’án es la palabra divina, infalible, inmutable y un hadiz no puede contradecirlo. Un hadiz auténtico sirve para aclarar y precisar algo sobre un tema que aparece o no en el Qur’án. Por ejemplo, para saber cómo se debe hacer salat (la plegaria) debemos remitirnos a los ahadiz porque en el Qur’án no aparece con detalle. Pero en ningún caso, un hadiz puede contradecir la palabra de Al-lâh que está sellada en el Qur’án.

De los cinco casos de lapidación que se dieron en la época del Profeta, cuatro fueron autoconfesiones y uno se refiere a un creyente que se guiaba por otra ley distinta a la sharî‘a en la que se recoge dicha pena (era un judío y se basaba en la Torá). Y sabemos que el Profeta, una vez más, trató de mitigar, suavizar y -en la medida de lo posible- tender a la desaparición de una costumbre que se aplicaba en su época. La lapidación, pues, era una práctica preislámica y aparece en la Torá y en la Biblia.

El Qur’án fue revelado durante 23 años. Cinco años antes de la muerte del Profeta desciende el aya que abrogaba toda ley anterior sobre el adulterio y consolidaba para los musulmanes el castigo de los cien azotes. De hecho, contamos con un hadiz en el que ya el Profeta puso en práctica la nueva pena que se reveló en el Qur’án [Muwatta, libro 41:12] :

“Malik me contó de Zayd Ibn Aslam que un hombre confesó su zinâ en tiempos del Mensajero de Al-lâh. El Mensajero de Al-lâh pidió un látigo y le trajeron un látigo roto. Él dijo: “por encima de éste” y le trajeron un látigo nuevo cuyos nudos todavía no habían sido cortados. Él dijo: “Entre estos dos” y le trajeron un látigo que ya estaba usado y flexible. El Mensajero de Al-lâh dijo que se usara ése y fue azotado (…)”

Pero veamos detenidamente lo que dice el Qur’án:

Sura 4, An-Nisa (Las mujeres)

(15) Y PARA AQUELLAS de vuestras mujeres que cometan una indecencia, buscad a cuatro testigos presenciales; y si dan testimonio de ello, recluidlas en sus casas hasta que les llegue la muerte o Dios les procure una salida [por su arrepentimiento].

(16) Y castigad [de igual modo] a ambos culpables; pero si se arrepienten y se enmiendan, dejadles en paz: pues, ciertamente, Dios acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia.

(17) En verdad, Dios sólo acepta el arrepentimiento de aquellos que habiendo hecho el mal por ignorancia, se arrepienten antes de que se les pase su plazo: a estos se vuelve Dios en Su misericordia –pues Dios es omnisciente, sabio;

(18) pero no será aceptado el arrepentimiento de aquellos que hacen el mal hasta que, viendo próxima su muerte, dicen: “En verdad, ahora me arrepiento”; ni el de aquellos que mueren mientras [siguen aún] negando la verdad: para esos hemos preparado un castigo doloroso.

Cabe mencionar lo siguiente:

1) La palabra fahisha (traducida aquí por “indecencia”) remite a “todo lo que sobrepasa los límites de la conducta recta (grosero, orgulloso, lúbrico, obsceno)”. No se ha de entender pues únicamente como “fornicación”, incluso si la fornicación (al igual que el adulterio) están incluidos.

2) El aya [4:15] se refiere únicamente a las mujeres, mientras que el aya [4:16] se refiere a hombres y mujeres a la vez. El aya [4:15] acaba con las palabras: Allahu lahunnasabilan ; literalmente: Al-lâh su vía. Los traductores más fieles al texto coránico como aquí lo traducen como “Dios les procure una salida” o bien “Al-lâh les abre una vía”. Encontramos la palabra sabilan en muchos ayat del Qur’án. Por ejemplo, [4:143] : [...] A quien Dios deja que se extravíe no encontrarás forma de encaminarle. Por lo que en mi opinión podemos pensar que es de lo que se habla en el aya [4:15], es la posibilidad para una persona de retomar el camino de Al-lâh, es decir, de arrepentirse. Además en los ayat siguientes se habla de arrepentimiento. El castigo evocado en el aya [4:16] está explicitada en el [24:2] en el caso en el que haya siná (adulterio). Evidentemente, no puede tratarse de una pena de muerte, puesto que sino, el culpable no tendría la posibilidad de rectificar su actitud.

3) La diferencia entre el trato del hombre y de la mujer (el hecho que la mujer sea encerrada y no el hombre) puede explicarse por el hecho de que los hombres son responsables del mantenimiento de la familia, es decir, se trata de un concepto económico debido a un contexto específico [4:34].

Sura 4, An-Nisa (las mujeres)

(25) Y quienes de vosotros, por sus circunstancias, no estén en posición de casarse con mujeres libres creyentes, [que se casen] con jóvenes creyentes de las que vuestras diestras posean. Y Dios conoce bien vuestra fe; procedéis los unos de los otros. Casaos, pues, con ellas con el permiso de su gente y dadles su dote en forma honorable –pues son mujeres que se entregan en matrimonio, no en fornicación ni como amantes secretas. Y si estando ya casadas, cometieran un acto de indecencia, se les impondrá la mitad del castigo que [se impone] a las mujeres libres.

Este [permiso para casarse con esclavas] es para aquellos de vosotros que teman sucumbir al mal. Pero lo mejor para vosotros es que perseveréis en la paciencia [y os abstengáis de tales matrimonios]: y Dios es indulgente, dispensador de gracia.

Cabe precisar lo siguiente:

1) Además de contexualizar el hecho de que en esa época hubieran esclavas, no debemos olvidar que lo que hace que una persona sea inferior o superior es su grado de imán y de piedad.

2) “Y si estando ya casadas, cometieran un acto de indecencia, se les impondrá la mitad del castigo que [se impone] a las mujeres libres”. ¿Cómo debe ser la mitad de la lapidación?¿No será más bien la mitad de los cien azotes “simbólicos”?

3) Por otro lado, en árabe la palabra siná se refiere a fornicador y adúltero. Veamos lo que dice Muhammad Asad en su tafsir:

“El término siná significa la relación sexual voluntaria entre un hombre y una mujer que no están casados el uno con el otro, sin importar si uno de ellos o ambos están o no casados con otras personas: así pues no hace distinción –a diferencia del uso en las lenguas europeas- entre los conceptos de “adulterio” (…) y “fornicación” (…). Para mayor sencillez, he traducido siempre el término siná por “adulterio”, y por “adúltero” y “adúltera”, respectivamente, a las personas culpables de ello”.

Sura 24, An-Nur (La Luz)

(2) A LA adúltera y al adúltero, dadle a cada uno cien azotes, y que la compasión hacia ellos no os aparte de [cumplir] esta ley de Dios, si [realmente] creéis en Dios y en el Último Día; y que un grupo de los creyentes presencie su castigo.

3) [Ambos son igual de culpables:] el adúltero no se empareja sino con una adúltera –o sea, una mujer que confiere [a su lujuria] un lugar junto a Dios; y con la adúltera no se empareja sino el adúltero –o sea, un hombre que confiere [a su lujuria] un lugar junto a Dios: y esto les está prohibido a los creyentes.

Observaciones:

1) La palabra siná (traducida aquí como “adúltero” y “adúltera” ) se refiere a cualquier persona que mantiene una relación sexual ilícita (adulterio o fornicación).

2) El verbo ÿalada (traducido aquí como “dar azotes”) significa “pegar o dañar su piel”. Lo que implica que los golpes en realidad no deben dañar realmente a la persona más allá de la piel (se trata de deshonrar al culpable, y no de torturarlo).

3) Evidentemente, no se habla para nada de lapidación. Y aún para los que no estuvieran de acuerdo con lo expuesto en 2) y piensen que realmente se ha de castigar físicamente, dice “cien azotes” y no “lapidar” (y añadamos toda la complicación para demostrar que ha habido siná). Además no tendría ningún sentido decir que el adúltero sólo pudiera “emparejarse” (casarse) con una adúltera y viceversa porque si tuvieran que ser lapidados ¿cómo se les permite casarse?

El Qur’án habla de la lapidación (rajm), pero no como castigo al adulterio, sino como una práctica propia de los incrédulos. Existen cinco menciones explícitas a la lapidación:

1) Noé es amenazado con la lapidación por los incrédulos (Sura 26, aya 116).

2) El padre de Ibrahim amenaza a éste con la lapidación (19:46).

3) Los hombres de la caverna (los durmientes) son amenazados de lapidación (18:20).

4) Tres enviados de Al- lâh son amenazados con ser lapidados (36:18).

5) El profeta Shuaib es amenazado con la lapidación (11:91).

Ahora bien, es cierto que no hay un consenso entre los ulema sobre la lapidación, sobre si es o no islámica y/o si es pertinente su aplicación debido al contexto actual. Dentro del islam hay tendencias muy diferentes, pero la gran mayoría está de acuerdo en que la lapidación hoy en día no tiene razón de ser. Los casos de hudud (castigos) se deben precisamente al desconocimiento de las fuentes del islam. Si queremos erradicar esas costumbres debemos volver a la esencia del mensaje divino, debemos profundizar en las enseñanzas transmitidas por Muhammad sin olvidar que lo hacemos a través de un prisma diferente.  Sino el islam padecerá un mayor anquilosamiento y en lugar de ser una forma de vida completa, abierta y dinámica será un fósil de la historia.

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Ndeye Andújar: “Las musulmanas han adoptado el discurso del feminismo islámico sin ser conscientes”

2, Noviembre, 2008 · 4 comentarios

JUANMA RAMOS

Ndeye Andújar, el 24 de octubre en Barcelona. Foto: JUANMA RAMOS

Fuente: Vilaweb

Ndeye Andújar reivindica el derecho de ser creyente y, a la vez, defender los derechos de las mujeres y la igualdad con los hombres.

-Unir feminismo y religión, en este caso el islam, ¿es posible?

- «Hace tres años nos planteamos si los conceptos ‘feminismo’ e ‘islam’ eran compatibles. Además, éramos conscientes de que podría chocar a algunas personas. Queríamos, sin embargo, llamar la atención. Lo más importante es que dentro de la reflexión del feminismo islámico se reivindica el hecho de ser creyente y al mismo tiempo defender los derechos de las mujeres. Es una nueva lectura de los textos sagrados desde un punto de vista feminista, y no patriarcal como se ha hecho a lo largo de los siglos. En el fondo, el objetivo es la igualdad de género dentro del islam ».

-¿Qué se ha conseguido en tres años?

- «No se ha avanzado en cosas tangibles porque es un trabajo a largo plazo. Por ejemplo, en el aspecto educativo, se han de formar mujeres para que estén convencidas de que el Corán no dice que es un ser inferior o que las tradiciones proféticas no la obligan a no trabajar fuera de casa, y traspasen estos conocimientos. Nuestra tarea principal ha sido permitir un espacio de intercambio y de sensibilización tanto a las mujeres musulmanas como a la sociedad. En el caso de Cataluña, hemos hecho de puente acercándonos a las comunidades musulmanas porque tenemos la sensibilidad y el lenguaje de los creyentes musulmanes y, a la vez, conocemos el contexto europeo y español ».

-En el segundo congreso se propuso la creación del observatorio de Islam y género. ¿Cómo está el proyecto?

- «De momento está detenido, pendiente de financiación. La idea está ahí, los proyectos también, pero se trata de un tema que es lento sobre todo por problemas de financiación para tener local y gente liberada que pueda trabajar ».

-¿Existe el feminismo islámico en Cataluña?

- «Creo que tal vez no de manera consciente, pero hay mujeres que dicen que no son feministas y al mismo tiempo defienden que las mujeres no son inferiores y que pueden trabajar. Esto es feminismo. Lo que me interesa no es tanto que las personas estén de acuerdo o no con la etiqueta, sino que lo estén con el contenido. En un primer momento fue difícil llegar a debatir con estas personas, pero ahora, después de los congresos, se ha llevado a cabo un proceso de normalización del movimiento, se ha hecho visible, y lo que antes era chocante ahora es normal. El congreso también ha conseguido que las comunidades se cuestionen cosas que antes daban por hechas. Las mujeres musulmanas han adoptado el discurso del feminismo islámico sin ser conscientes. Creo que está alejado de las mujeres que vienen de la primera inmigración, pero pienso en la próxima generación, en las mujeres formadas que ya son de aquí y que tienen un espíritu crítico. Ya no se les puede decir que su religión dice que deben estar en casa sin trabajar ».

-¿Qué hay que hacer para que haya una integración real?

- «Para que haya una sociedad multicultural y una convivencia deben esforzarse tanto las comunidades musulmanas como la sociedad de acogida. Cataluña ha de encontrar un modelo propio de convivencia y de laicidad que responda a su realidad, además de anticiparse a los problemas».

Traducido por Seyf ad-Din

Fuente: www.vilaweb.cat

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El mito del califato y el uso político de las mujeres

1, Noviembre, 2008 · 5 comentarios

Ndeye Andújar, Penda Mbow, Fatou Sow, Fatma Aly Khafagy, Amina Wadud, Asma Barlas, Abdullah Abenyusuf y Margot Badran.

De derecha a izquierda: Ndeye Andújar, Penda Mbow, Fatou Sow, Fatma Aly Khafagy, Amina Wadud, Asma Barlas, Yasmina Akhandaf, Abdullah Abenyusuf y Margot Badran durante el III Congreso Internacional de Feminismo Islámico.

He leído con detenimiento el artículo de la Dra. Nazreen Nawaz publicado en Webislam en el que critica el feminismo islámico y reclama la instauración del califato como única vía “salvítica” para los musulmanes. Con asombro mayúsculo he comprobado que la autora hace gala de un gran desconocimiento e irresponsabilidad: Uno no puede presentarse como portavoz de un movimiento y desconocer por completo el tema del que está hablando. Pero como no se trata de utilizar una argumentación ad hominem, me voy a centrar en las afirmaciones que ha hecho para mostrar que están plagadas de errores e inexactitudes.

“El feminismo islámico culpa al islam de las injusticias que sufren las mujeres musulmanas”

Es sorprendente que Nazreen Nawaz haga una afirmación de este tipo. A mi entender, solo se puede explicar por dos razones: o bien desconoce la complejidad y los matices que hay entre los diferentes feminismos en los países de mayoría musulmana (que no islámicos), o bien conoce esa diversidad (que llega incluso a ser antagónica) pero nos da una visión errónea y monolítica, de manera consciente.

Haciendo un esfuerzo de síntesis, podríamos decir que existen tres tipos de feminismos:

Un feminismo secular, que en general ha sido utilizado por las élites como instrumento de la colonización y la neocolonización e identifica el islam con una religión misógina. Desde esta perspectiva, la fe y los derechos de las mujeres son incompatibles.

Por otro lado, un segundo tipo de feminismo, el llamado “feminismo arabo-musulmán”, que reivindica la riqueza de la herencia musulmana pero coincide con el feminismo secular en que el islam es misógino por esencia.

Y por último, el feminismo islámico, que reconoce y denuncia las injusticias que sufren las mujeres musulmanas, pero niega categóricamente que esto se deba al islam. Más bien es al revés, lo que legitima su lucha por la igualdad de derechos son las propias fuentes del islam y por ello el Qur’an se sitúa en el centro de la reflexión feminista islámica.

“El feminismo islámico contribuye a reforzar los valores promovidos por la ideología capitalista”

De nuevo se hace patente el desconocimiento flagrante de la señora Nawaz sobre la trayectoria histórica y los postulados del feminismo islámico. En las conclusiones del tercer congreso se sitúa claramente al feminismo islámico en consonancia con el movimiento altermundista, lo que implica la resistencia a un modelo capitalista agresivo que amenaza a poblaciones enteras con el hambre y el desarraigo de sus tradiciones. Pero esta denuncia sería parcial si no integrara a su vez un aspecto fundamental: la alianza entre el neoliberalismo y el fundamentalismo religioso. Esta doble opresión contra las mujeres constituye, en realidad, dos caras de una misma moneda.

“La libertad de expresión, de propiedad, personal y sexual desembocan en sociedades enfermizas”

La asociación que establece la Dra Nawaz entre la libertad individual y la falta de moralidad me parece infantil, caricaturesca. El respeto a la moralidad (¿de qué tipo de moralidad estamos hablando? ¿De la que rechaza las injusticias, protege los derechos de todos los seres humanos y respeta la naturaleza? ¿O bien se trata de una concepción mojigata del bien y el mal?), es posible gracias a la educación y a una comprensión inclusiva del mundo que nos rodea. Es cierto que las sociedades “occidentales” tienen que solucionar una serie de problemas: el culto exacerbado al cuerpo, el consumismo, la soledad, el racismo y la islamofobia, etc. pero no creo que lo consigan mediante la instauración de un Estado represivo, un Estado que controle la opinión de sus ciudadanos y su sexualidad, en definitiva, un Estado completamente opuesto a los principios islámicos.

“La igualdad de género conlleva sus propias contradicciones y dilemas”

Se preguntaba la autora cómo es posible que las mujeres nieguen la importancia del género en la vida pública y a la vez pidan derechos por maternidad, basados en la diferencia de sexo.

El concepto de género es una construcción social y el sexo es una cuestión biológica. Incluso hoy en día la teoría queer va más allá y defiende que el sexo también es una construcción social.

Las feministas que reivindican la igualdad de género no niegan esa diferencia sexual pero sí que los roles sociales estén preestablecidos de manera “natural” según el sexo. Es evidente que quien da a luz es la madre pero eso no significa que tenga que dejar de trabajar si no lo desea. De hecho, en Francia por ejemplo, cada vez hay más hombres que prefieren dejar de trabajar para educar a sus hijos en caso de que su mujer tenga un sueldo superior al suyo, porque el Estado les da una ayuda económica. La familia no se rompe sino que se organiza de otra manera.

Según cuentan los hadices, el profeta (sas) ayudaba en las tareas domésticas y Jadiya (ra), su primera esposa, no solo trabajaba sino que además era su jefa. Las propias fuentes islámicas nos muestran que no hay tareas “para mujeres” y tareas “para hombres” sino que todos participaban activamente en el seno de la familia y en la sociedad. Es un error querer canonizar un esquema de la familia decimonónica, que nada tiene que ver con el ejemplo del Profeta (sas).

“El feminismo es un concepto occidental”

Según Margot Badran, una de las teóricas más destacadas del feminismo islámico “decir que el feminismo es una idea occidental que no puede tener relación con el islam pone de manifiesto una gran ignorancia o sirve para denigrar el islam y los musulmanes”. El término “feminismo” apareció a principios del siglo XX en los países de mayoría musulmana, sobre todo en Egipto. En épocas recientes, las mujeres musulmanas han sido jefes de Estado, elegidas democráticamente en cinco ocasiones (en Bangladesh dos veces y en Turquía, Indonesia y Pakistán), aunque también es cierto que en algunos países rechazan que una mujer dirija un Estado en base a un hadiz dudoso que dice que “una nación que deja sus asuntos en las manos de una mujer nunca prosperará”, contradiciendo así la enseñanza que nos transmite el Qur’an mediante el ejemplo de Bilqis, la reina de Saba.

Nazreen Nawaz afirma que el islam otorgó el derecho al voto, a la educación y que hay miles de mujeres eruditas. El feminismo islámico no lo pone en duda, al revés, recuerda que en su propia tradición hay elementos liberadores, pero no es menos cierto que aunque haya habido poetisas, muhadizat, muftiyat, sheijat, alimat; el monopolio interpretativo siempre ha estado en manos de los hombres y la jurisprudencia se ha basado en una visión patriarcal de las sociedades, incluso en contra de la opinión de muhadizat de primer orden como Aisha (ra) y Umm Salama (ra). ¿No será por eso por lo que los países de mayoría musulmana tienen los índices de analfabetismo femenino más altos del mundo ?

Pero el feminismo islámico trasciende los debates entre lo secular y lo religioso, oriente y occidente, las mujeres y los hombres, y se constituye en un instrumento privilegiado de diálogo en la era global.

“El restablecimiento del califato asegurará los derechos de las mujeres”

Por último, nos situamos ante el mito del califato como garante de los derechos de las mujeres (¿qué derechos?). Esta llamada a una vuelta al califato presenta muchos puntos oscuros: no se sabe muy bien cuál sería el modelo social, económico y político de ese califato. Sobre todo porque el Qur’an no es un libro de leyes ni un programa político de ningún partido. Lo único que establece el Qur’án es el principio de shura (consulta), que es lo más próximo a la democracia, y prohíbe la riba (usura).

Los movimientos a favor del califato presentan una visión idílica de la época de al-Julafa ar-Rashidun (los Califas rectamente guiados), omitiendo expresamente los problemas a los que se enfrentaron: los cuatro califas fueron asesinados y la oposición entre los diferentes bandos de musulmanes durante el califato de Ali (ra) desembocó en una guerra civil, al Fitna al Kubra (la Gran Prueba). Es decir, que en todas las épocas ha habido tensiones e intereses políticos que han impedido que se desarrollase el proyecto liberador que supuso la llegada del islam para las mujeres.

En cambio, el feminismo islámico es un movimiento fundamentalista, que vuelve a los fundamentos del islam para intentar recuperar ese proyecto emancipador que se quedó paralizado, pero no para fijar una lectura inamovible, anacrónica e idílica del pasado, como la que exigen los defensores del califato, sino como una reivindicación espiritual radical que emana del propio Qur’an: hombres y mujeres como jalîfatu Al-lâh (califas de Al-lâh, viceregentes de Al-lâh) en la Tierra.

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Conclusiones del Tercer Congreso Internacional de Feminismo Islámico

1, Noviembre, 2008 · Deja un comentario

Una sala abarrotada sigue la exposición de Norani Othman (Sisters in Islam, Malasia)

Una sala abarrotada sigue la exposición de Norani Othman (Sisters in Islam, Malasia)

El Tercer Congreso Internacional de Feminismo Islámico finalizó el 27 de octubre. Al congreso asistieron más de 500 personas, que debatieron durante cuatro días sobre las opresiones derivadas de la alianza entre el neoliberalismo el fundamentalismo religioso, así como de diferentes problemáticas que afectan a las mujeres musulmanas en el contexto de la globalización. Ofrecemos a continuación las conclusiones elaboradas por un comité de expertas:

1. El feminismo islámico es un movimiento transnacional arraigado en la vida de las gentes. Es por tanto un movimiento diverso en sus planteamientos, estrategias y reivindicaciones, pero coincidente en el objetivo básico de la igualdad de género y de la lucha contra el patriarcado.

2. Es necesario destacar los principios de convergencia entre el feminismo islámico y el feminismo global. El feminismo islámico es parte del movimiento feminista global y como tal apunta a valores globales, como son el secularismo, la libertad religiosa y de conciencia, la democracia y la justicia social, además de la igualdad de género.

3. El feminismo islámico trasciende los debates entre lo secular y lo religioso, oriente y occidente, las mujeres y los hombres, y se constituye en un instrumento privilegiado de diálogo en la era global.

4. El feminismo islámico busca la igualdad y la justicia en todos los ámbitos de la sociedad. Se sitúa en consonancia con el movimiento altermundista, e implica la resistencia a un modelo capitalista agresivo que amenaza a poblaciones enteras con el hambre y el desarraigo de sus tradiciones.

5. Es necesario sensibilizar sobre las luchas de las mujeres musulmanas en contextos pobres, generalmente no considerados por los medios de comunicación. Necesitamos un cambio histórico en el estatus socio-económico para elevar el nivel de vida de las mujeres en zonas como Tamil Nadu, en la India.

6. El feminismo islámico es un movimiento centrado en el Corán. Es necesario compartir y dar a conocer el trabajo teológico realizado por las feministas musulmanas con el objetivo de contrarrestar las lecturas patriarcales del islam. Es necesario aprovechar las posibilidades que las nuevas tecnologías de la comunicación nos ofrecen de compartir este conocimiento. Es necesario consolidar y ampliar las redes de asociaciones e intelectuales que trabajan en la promoción del feminismo islámico.

Barcelona, 27 de octubre del 2008

Pueden verse todas las sesiones del congreso en el siguiente enlace: http://www.webislam.com/congresofeminismo2008/

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Los matrimonios de niñas y el circo mediático: una alianza nefasta

14, Octubre, 2008 · 5 comentarios

Cada vez que hay una polémica en torno a la vulneración de los derechos humanos por parte de algunos musulmanes, asisto impotente al linchamiento mediático del islam y del conjunto de las sociedades de mayoría musulmana. Esta vez se trata de la fatwa que emitió el sheij marroquí Mohamed Ben Aberrahman al Maghraoui a principios de septiembre en la que “legalizaba” el matrimonio de niñas, a partir de los nueve años, con hombres adultos porque “dan con frecuencia un mejor resultado que una joven de 20 años”. ¡Menuda aberración!

La primera reacción es de indignación y estupor, pero acto seguido, y ya desde una postura más fría, me hago un sinfin de preguntas: ¿Cómo podemos proteger los derechos de las mujeres y de los niños sin contribuir al mismo tiempo a difundir las campañas de islamofobia y de intoxicación periodística? ¿Qué es lo que está en juego en este debate? ¿Por qué esta polémica aparece precisamente ahora? ¿Qué dicen las fuentes islámicas al respecto?


El ambiente ya estaba bastante caldeado: tan solo un mes antes de que apareciera esta fatwa, la prensa difundió la noticia de que la editorial Random House había retirado la novela The jewel of Medina, por presiones del entorno académico y no de los propios musulmanes. La autora afirmaba que Aisha (ra), fue entregada al profeta Muhammad (saws) cuando tenía 6 años y que el matrimonio se consumó cuando ella tenía 9 y él 54. Ante este retrato inquietante del profeta (saws), ¡algunos académicos americanos aconsejaron que no se publicara la novela para no provocar las iras de los musulmanes!


Los medios de comunicación se centraron en un aspecto del debate: el derecho a la libertad de expresión, pero daban por sentado que la edad de Aisha era unívoca en las propias fuentes islámicas, obviando así la disparidad, complejidad y contradicción de opiniones en nuestra tradición y proporcionando al lector una imagen cerrada que coincide a su vez con la opinión de nuestro sheij en cuestión. ¿Cómo va a ser mentira si encima ahora lo dice un sheij?

Y ahí es donde los musulmanes debemos exigir que se lleve a cabo un estudio pormenorizado de nuestras fuentes y una limpieza profunda que sirva para desechar aquellas tradiciones que vulneran los principios coránicos y los derechos humanos en general. Si desde Marruecos hasta Yemen, pasando por España la noticia ha causado estupor entre los musulmanes es un síntoma de que las tradiciones y costumbres contrarias al islam se están apartando poco a poco y que las mentalidades están evolucionando.

Hace siglos, la gente se casaba para establecer vínculos sociales o políticos, para asegurarse la supervivencia económica y eso sigue existiendo en algunos países en los que hay grandes bolsas de pobreza. A esto se añade el mal uso que hace del islam una minoría de musulmanes para justificar este tipo de abusos. ¿Por qué reivindican la supuesta “sunna” (conducta ejemplar) del profeta (saws) en el caso de Aisha (ra) y no en el de Jadiya (ra), su primera esposa, que era 15 años mayor que él? Es obvio que porque les conviene. Es más fácil moldear a su antojo la personalidad de una niña que la de una mujer formada y con pleno conocimiento de los derechos que le otorga el islam. Por no hablar de la complicidad entre las dos familias y los intereses económicos que hay de por medio.


Más allá de los debates teológicos e históricos, el error es presentar en Occidente a este sheij wahabita y a otros de esa calaña como representantes de la mayoría de los musulmanes. Los petrodólares no pueden comprarlo todo, o eso espero.

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La opción de llevar pañuelo

1, Julio, 2008 · 11 comentarios

Artículo publicado en El Periódico el 1 de julio de 2008

Por Ndeye Andújar

Hace unos días, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, hizo unas declaraciones polémicas en la jornada parlamentaria sobre el papel de las mujeres en la Alianza de Civilizaciones. Según la ministra, las prácticas culturales que vulneran los derechos humanos o que discriminan a las mujeres “no tienen por qué ser protegidas”. Como musulmana y española, comparto totalmente esa postura: no se pueden proteger los matrimonios forzosos, la mutilación genital femenina, el enclaustramiento de las mujeres y tantas otras prácticas abominables que atentan contra los derechos humanos y son claramente antiislámicas. Los musulmanes tenemos la responsabilidad ética y moral de denunciar públicamente la manipulación que se hace del islam.

UNA COSA es la cultura y otra, la religión. No basta con pensar que eso es una obviedad, sino que debemos alzar la voz para acallar a los que utilizan el islam para mantener el patriarcado, las desigualdades sociales y económicas y todo tipo de discriminaciones. Pero en su denuncia, la ministra se refería concretamente al uso del pañuelo por parte del colectivo musulmán: “En nuestro país, los hombres árabes o musulmanes pueden vestir al modo occidental porque su cultura no les exige que lleven ningún símbolo. Las mujeres, sin embargo, llevan vestidos largos que les tapan el cuerpo y también un pañuelo sobre la cabeza que les cubre el cabello”.

Si analizamos con detenimiento sus palabras, nos damos cuenta de que hay bastantes cosas que chirrían.
Lo primero que salta a la vista es que identifica a los musulmanes con los extranjeros (los árabes), lo que crea una fractura entre la nacionalidad y las creencias religiosas, además de reproducir ciertos estereotipos. ¿Qué significa vestir al modo occidental? ¿Visten igual una anciana, una campesina, una ejecutiva, una monja, una top model y una rapera? ¿Cuál es la cultura de los musulmanes? ¿La malaya, la marroquí, la española, la afgana? ¿Todas las musulmanas llevan pañuelo y ropas largas? Es un error pretender que existe por un lado una cultura occidental y por otro una cultura islámica porque se confunde el territorio con las creencias o, lo que es peor, se presentan como dos bloques monolíticos y antagónicos.

Muchos hombres musulmanes inmigrantes también visten según su cultura de origen, algo que no podemos criticar y que da colorido a nuestra sociedad, ayudándonos a salir de una larga historia de imposiciones y de monolitismo cultural.

Las razones para llevar el pañuelo son múltiples: no son solo culturales, sino también políticas, sociales y religiosas. Pero eso no significa que los hombres impongan su uso necesariamente. Identificar el pañuelo con un símbolo de sumisión supone obviar esas múltiples motivaciones.

La ministra de Igualdad tampoco ha tenido en cuenta al colectivo de mujeres musulmanas españolas ni a las futuras generaciones que son y serán de cultura española. Si aceptamos que el uso del pañuelo tiene que ver únicamente con una práctica extranjera, entonces consideramos que las musulmanas que lo llevan son eternas extranjeras. Es algo que tarde o temprano creará tensiones. ¿Es compatible ser musulmana con pañuelo y española? Ni la sociedad ni el Estado deberían obligar a nadie a elegir.

El Estado no debería aplicar una política demasiado intervencionista en cuestiones que atañen a las elecciones personales de los ciudadanos. Legislar sobre la vestimenta de las mujeres es, en sí, una paradoja: se asume erróneamente que a todas se les impone el uso del pañuelo y por ello se impone a su vez que se descubran el pelo. El problema no es el pañuelo, es la imposición.

El Estado no debe contribuir a la demonización de las mujeres musulmanas, muchas de las cuales se ven sometidas a una triple discriminación (como inmigrantes, como mujeres y como musulmanas). En vez de atacar a las mujeres más desfavorecidas de la sociedad, lo que debería hacer un ministerio que se preocupase realmente por la igualdad es ayudar a mejorar su situación. En vez de repetir estereotipos negativos, lo que debería hacer es defenderlas de las discriminaciones y de los ataques que sufren a causa de su religión. Debería apoyar las iniciativas a favor de la igualdad de los sexos dentro del islam, ya que entran de lleno en los objetivos de la Alianza de Civilizaciones. Es el trabajo de las llamadas feministas islámicas, un trabajo que se ha hecho visible gracias a los congresos internacionales de Feminismo Islámico que la Junta Islámica Catalana lleva organizando desde 2005.

ES UNA LÁSTIMA que lo único que trascendiera de esa jornada fuera la polémica en torno al pañuelo. Poco sabemos sobre cuál es el papel real de las mujeres en la Alianza de Civilizaciones. Tampoco sabemos cuántas mujeres musulmanas participan en este proyecto, cuántas han sido consultadas y qué poder de decisión tienen en general. Las organizaciones feministas musulmanas que trabajan por la igualdad de género así como los y las intelectuales musulmanes que abogan por los derechos humanos y la democracia, deberían formar parte integrante de la Alianza de Civilizaciones si no queremos que sea un escaparate muy bonito, pero vacío.

Ndeye Andújar es Vicepresidenta de la Junta Islámica Catalana

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Sobre cómo usar las fatuas con fines islamófobos

22, Abril, 2008 · 2 comentarios

Cada cierto tiempo aparecen fatuas de supuestos dirigentes islámicos que llaman la atención de los medios de comunicación occidentales, como ejemplos de religiosidad misógina y oscurantista. Existe un librito al respecto, llamado ‘Fatwas Against Women in Bangladesh’, editado por Women Living Under Muslim Laws, donde se encuentran fatuas realmente chocantes, que utilizan un supuesto discurso “religioso” para justificar las mayores aberraciones e injusticias contra las mujeres.

Aunque estas fatuas existen, la manipulación de esta palabra ha llegado hasta tal punto que se identifican popularmente con una condena a muerte. El sociólogo francés Olivier Roy en su obra El islam mundializado: Los musulmanes en la era de la globalización llega incluso a afirmar que hay autores que utilizan como reclamo el haber sido víctimas de “una fatua”.

Una fatua es una respuesta proveniente de un reconocido experto en fiqh (derecho islámico). No es un decreto o una ley, porque tiende a resolver una duda en un caso concreto más que a generar una norma general; además tampoco proviene de una autoridad estatal, sino de alguien cuya autoridad emana, en principio, de su erudición y prestigio. Tampoco se trata de una sentencia, no se lleva a cabo en un juicio o procedimiento judicial, ni es emitida por un juez. Se trata, pues, de la respuesta a una consulta*.

El dar respuestas a las consultas puede ser positivo hasta cierto punto, siempre y cuando no atenten contra los principios básicos del Islam como son la justicia, la equidad y la igualdad entre los seres humanos. El problema radica principalmente en la dependencia absoluta a estas fatuas al incentivarse de esta manera la pereza intelectual y la falta de espíritu crítico.

Ahora bien, no todas las fatuas son injustas ni mucho menos. Hay una anécdota muy conocida sobre Abu Hanífa Annu’mán que se negó a dictar una fatua a favor del Wáli de su ciudad licitando “taláq al-ikráh” (divorcio forzoso); lo cual le costó meses de cárcel, torturas y su exhibición en las calles de Baghdad ensangrentado y con los brazos rotos. Todo ello por no querer emitir una fatua para que el susodicho gobernante pudiera obligar a una mujer a que se divorciase de su marido para poder casarse con ella.

Pero este tipo de fatuas no les interesan a los medios de comunicación porque no corroboran la imagen negativa que quieren construir del Islam. Así, el fenómeno actual de proliferación de fatuas, en su vertiente abusiva, puede verse desde diferentes ópticas:

- Como una muestra de la injusticia en general y de la misogina de los clérigos reaccionarios.

- Como una muestra de la anarquía reinante entre las supuestas autoridades religiosas dentro del islam, en la cual la ausencia de jerarquías hace que cada uno pueda dar su opinión sobre los más diversos temas. Así como la pluralidad y las visiones opuestas que existen sobre las cuestiones que afectan a los musulmanes.

- Como un ejemplo de cómo se dan las noticias sobre el islam en la prensa occidental, destacando solo aspectos que alimenten la islamofobia dominante, y dejando de lado toda manifestación que pueda parecer positiva.

Detrás de la islamofobia no sólo se esconde el insulto fácil y descarado contra los musulmanes y el Islam, sino que hay diferentes posturas, unas más sutiles que otras, pero en el fondo reflejan los mismos estereotipos. En este caso, se trataría de presentar a los musulmanes como a personas carentes de raciocinio, dispuestas a seguir los dictámenes más extravagantes e injustos de los clérigos reaccionarios.

Estas noticias contribuyen a construir artificialmente una supuesta ‘autoridad religiosa’ carente de legitimidad. De ahí la necesidad de que los medios de comunicación rompan este pacto tácito. No se trata de censurar la información sino de cuidar el enfoque y denunciar el mensaje subliminal que transmiten.

* Revista Al-Qibla. Asociación Islámica Badr de Melilla

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Marcha contra los centros de internamiento de extranjeros

12, Abril, 2008 · Deja un comentario

MARCHA CONTRA LOS CENTROS DE INTERNAMIENTO DE EXTRANJEROS


CERREMOS NUESTROS GUANTÁNAMOS

NO A LOS CENTROS DE INTERNAMIENTO DE EXTRANJEROS

NINGUNA PERSONA ES ILEGAL

Día 12 de abril, 18 h. <M> Aluche

Sigue la Marcha a traves del Centro de Medios de Rompamos el Silencio http://www.rompamoselsilencio.net/?-Marcha-contra-el-CIE-

En el estado español existen guantánamos. Les llaman Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs). Igual que Guantánamo son lugares cerrados, oscuros, invisibles, limbos jurídicos donde no se sabe lo que pasa.

Las personas allí detenidas, hasta su expulsión, lo están por su situación irregular, concepto previamente creado por los gobiernos. Su delito es no tener papeles, una falta administrativa, equivalente al impago de una multa de tráfico. Lo terrible de estos centros es, precisamente, que son cárceles sin delincuentes. Poco ó nada importa la conducta de los allí encerrados, castigándose sistemáticamente con instrumentos procedentes del Derecho Penal a personas que han estado contribuyendo con su esfuerzo a la creación de riqueza, por faltas tales como no haber renovado en plazo su autorización de trabajo y residencia. Son las únicas instituciones de los Estados Europeos creadas exclusivamente para personas extranjeras.

Desde hace años en los CIEs se producen sistemáticas violaciones de los derechos humanos, silenciadas por lo medios de comunicación masivos, instituciones y partidos, e ignoradas por la población.

Solo a través de los testimonios de las personas detenidas en los CIEs se ha dado a conocer en parte la realidad que se vive en estos centros: palizas, humillaciones psicológicas, falta de atención médica, abortos provocados por las malas condiciones, insalubridad, hacinamiento, y carencia de tutela judicial efectiva. En un reciente informe del Parlamento Europeo los CIEs españoles aparecen entre los peores de la Unión Europea.

Análogas violaciones, sino peores, han sido denunciadas en el pasado – y siguen produciéndose – en los CIEs de Canarias, Barcelona, Valencia y Algeciras. En Málaga incluso se descubrió una red de esclavitud sexual, cuyos verdugos eran los policías del centro. Nunca llegaron a ser condenados porque víctimas y testigos fueron expulsadas antes de que pudieran declarar ante el juez.

Una situación similar tuvo lugar en el mes de febrero en el CIE de Carabanchel, donde un joven boliviano fue expulsado al día siguiente de que su familia interpusiera una denuncia por tortura, sin que se hubiera podido llevar a cabo un informe médico forense ajeno al CIE y antes de que pudiera declarar ante el juez.

El régimen de visitas es muy estricto, sólo 5 minutos bajo la presencia física de un policía, violando la más mínima intimidad del interno y su familia.

Esta actitud responde a la criminalización de la migración por parte de las instituciones políticas europeas, enmarcada dentro de una estrategia de normalización de los procedimientos de encierro como técnica de gestión de esos movimientos de población. Se castigan los flujos de personas, para regularlos como variable de ajuste del mercado de trabajo y del nivel de demanda de mano de obra, instrumentalizando y cosificando a las personas migrantes al servicio del capitalismo global, que venera la libre circulación del capital y las mercancías y reprime la de las personas.

Actualmente se encuentra en trámite para su aprobación una Directiva Europea que pretende prolongar la detención en los Centros de Internamiento hasta los 18 meses (Directiva de la Vergüenza). En la UE proliferan los centros de internamiento y su “política de vecindad” se orienta a fomentar la instalación de estos centros en los países terceros limítrofes, lo que dificultaría aún más garantizar los derechos humanos fundamentales. Los Estados miembros están construyendo un sistema global de encierro que demuestra la hipocresía de los cada vez más tímidos discursos sobre la ciudadanía europea, al tiempo que reverdece la terrible memoria de los campos de concentración nazis.

La existencia de los centros de internamiento pone de manifiesto la brutalidad y violencia estructural del sistema de fronteras y sus leyes de extranjería, leyes de esclavitud moderna encubiertas al servicio del mercado.

Los colectivos abajo firmantes exigimos:

-Cierre inmediato del CIE de Carabanchel.

-Asunción de responsabilidades por parte de Políticos e Instituciones de las sistemáticas violaciones de derechos humanos.

- Paralización en la UE de la Directiva de la Vergüenza.

CERREMOS NUESTROS GUANTANAMOS


NO A LA LEY DE EXTRANJERÍA


ATTAC- Asociación Marroquí de Derechos Humanos- Asociación de Vecinos de Aluche- Casa Argentina de Madrid – CGT -Colectivo de Colombianos Refugiados en España COLREFE- Ecologistas en Acción- Espacio Alternativo- Federación de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados FERINE- Federación Centro de las Culturas-
ODS Carabanchel Alto- ODS Patio Maravillas- ODS Seco- Plataforma de Jóvenes Karabanchel Alto- Radio Almenara-Radio Vallekas- Red Ferrocarril Clandestino- Sos Racismo Madrid- Vía Democrática

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Inauguración del Observatorio de Derechos Sociales

12, Marzo, 2008 · Deja un comentario

Mañana, 13 de marzo, a las 18h30 se inaugura el ‘Observatori dels Drets Socials’ (ObDS) en la sala de actos de la escuela industrial de Terrassa. Se trata de un grupo que lucha por la defensa de los derechos sociales. La actualidad social, económica y política, y la continua fragmentación de los grupos de acción del contrapoder, requiere un grupo que se dedique a potenciar el trabajo en red y a aproximar, teórica y prácticamente, diferentes proyectos de soporte social.

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